CAPÍTULO 8787
En Nueva York
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Con frecuencia Warner formulaba el ditirambo de su metrópoli. No había en el mundo nada comparable a Nueva York.
-¿París? Usted irá alguna vez. Se convencerá de lo que le digo: some ruins y escaso confort, un aire gris, una desilusión. ¡En cambio en Nueva York! Los edificios más colosales de la historia se ven siempre flamantes porque hay máquinas lavadoras de piedra que limpian periódicamente sus fachadas. En Nueva York los restaurantes pagan cocineros franceses, if you prefer. ; pero el servicio de plata no lo iguala ningún establecimiento europeo.
