Ulises criollo coverCAPÍTULO 8888
CAPÍTULO 8888

La apoteosis del crimen

CAPÍTULO 8888Visible text2 paragraphs
La instancia de nuestro Partido fue desechada en el Congreso con burlas. ¿Qué proponían los ilusos antirreeleccionistas? ¿Derribar un régimen de fuerza con los argumentos del cuistre? La Nación entera parecía respaldar a sus diputados. En todos predominaba el pensamiento de divertirse. Las fiestas conmemorativas de septiembre alcanzaban esplendor de apoteosis. No por los héroes que murieron para darnos libertad, sino por el héroe de la paz, que nos la había robado.
Desde el balcón del Palacio Nacional la noche de la fiesta cívica, el tirano había gritado: «¡Viva la Libertad! » Y una multitud imbécil, desde la plaza, levantó clamor que refrendaba la farsa. Para ellos libertad es su noche de gritería y alcohólico holgorio. Nada hay más antipático que el entusiasmo patriótico de un pueblo envilecido. La tolerancia del crimen en el Gobierno deshonra el patriotismo que exige decoro antes que histerismo y loas. Y se torna soez toda alegría pública que convive con la impunidad, la impudicia del gobernante. Por eso es asquerosa nuestra noche del 15. Había, sin embargo, bajo la capa de lujo de aquellos festejos del Centenario, una sorda, resuelta oposición que aguardaba su instante. Una convicción de que se estaba en vísperas del castigo final hacía tolerable el bullicio. Alentaba una gran esperanza. Peores han sido los aniversarios patrios bajo el carrancismo y el callismo, asesinos de la patria y de su esperanza. Noches del 15 contemporáneas, juergas de constabularios, ebrios y caníbales.