Ulises criollo coverCAPÍTULO 9090
CAPÍTULO 9090

La Biblioteca del Congreso

CAPÍTULO 9090Visible text2 paragraphs
Mi nuevo oficio me obligaba a acostarme tarde; sin embargo, a eso de las diez estaba ya bañado, afeitado y con un café, medio melón y hot cakes adentro. El día era mío hasta el anochecer. El calor iba en aumento; pero todavía era agradable caminar a pie por los parques magníficos. El que rodea el Capitolio me gustaba porque tiene las clasificaciones de los árboles. El de Obelisco es un puro esplendor vegetal. Pero la mayor parte del día la pasaba en la Biblioteca del Congreso. Bajo la bóveda del gran salón de lectura, el tiempo transcurre sereno. Pronto localicé mis Enneadas, en la misma edición Bouillet, que consultaba en la Biblioteca Nacional de México. También el Vacherot, y con la ventaja de que podía ahora evacuar todas las citas, disponiendo de un millón de volúmenes. Con unción recibí un día, del empleado, un antiguo ejemplar de Jámblico. También recorrí allí, por primera vez, la portentosa revelación espiritual que se contienen en la Patrística. De aquella época data mi devoción por Orígenes.
Presidente Taft (1857-1930).