CAPÍTULO 12
PARTE XI
CAPÍTULO XII
CAPÍTULO 12Visible text2 paragraphs
Vigorizado por la carrera y por el calor, sentía ahora con mayor intensidad las sensaciones de remozamiento, de animación, de resolución, que se habían despertado en él cuando salió en busca de la niña. Ésta, apaciguada, se asía con sus manitas al caftán de Pedro, que la tenía sentada en su brazo, y miraba a su alrededor con la vivacidad de un animalejo salvaje.
Pedro la miraba de vez en cuando y le sonreía. Comenzaba a descubrir en aquel rostro pequeño y enfermizo una conmovedora expresión de inocencia.
