Subcapítulo 2
Parte 3: Tercera Parte · Capítulo 4: Ensueño Dominista
SUBCAPÍTULO II
Subcapítulo 2Visible text2 paragraphs
Dejó pasar Casado el buen efecto que en los dos escuchantes produjeron las exaltadas razones de Guerra, y prosiguió luego su analítica información. «Pues ahora, mudémonos el sexo. Ya no soy quien soy: ni pordiosero de las calles, ni perdulario ni asesino, y me convierto en señora. Supongo que en lo fundamental regirá del lado de las mujeres la misma ley que del lado masculino. Vamos, que las hermanas viven en celdas, y abandonan su cuartito y su cama a la primera mujer que llega de la calle; que comen en un gran refectorio, cuyos puestos ocupan hasta que.
-Exactamente.
