Tres senas, dos ases by Abraham Valdelomar

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Yo no le dije nada. Nadie puede inculparme. Lo único que hice aquel día fue avisarle a Tomy que miss Hellen había dado a luz un niño que yo ponía a su disposición. Y le mostré al niño, que tendió hacia él sus brazos rosados y blandos. Tomy salió. Yo no le dije nada. Yo no desistí ni le hablé de mi suicidio, que por otra parte era cosa acordada. ¿Quién, quién puede inculparme?

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