CAPÍTULO 46
PARTE 2: SEGUNDA PARTE
CAPÍTULO 46
CAPÍTULO 46Visible text2 paragraphs
Ante los deportados se abrió una gran ciudad. Sus límites, al oeste, se perdían en la niebla. El humo oscuro de las lejanas chimeneas de las fábricas se confundía con la bruma formando una neblina baja que cubría la cuadrícula de barracones, y la fusión de la niebla con la rectitud geométrica de las calles de barracones producía una impresión sorprendente.
Al noreste se levantaba un resplandor rojo oscuro y el cielo húmedo del otoño, al calentarse, parecía estar ruborizándose. A veces del húmedo resplandor se escapaba una llama lenta, sucia, serpenteante.
