Explore "El cautivo de Doña Mencía" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con este trato familiar y diario, doña Mencía dio por seguro que pronto / acabarían por desvanecerse las ilusiones algo malsanas que había / concebido; pero, por desgracia, aconteció muy al revés de su buen / propósito y honradísimo intento.
Don Juan Fresco pasa aquí como sobre ascuas, sin aclarar ni determinar / nada. Yo no he de ser más explícito y terminante que mi tocayo. Diré / sólo que, pocos días después, doña Mencía apareció más bella y remozada, / iluminando su rostro una alegría dulce y mucha satisfacción y contento, / vistiéndose con más primor y saliendo a caballo a dar largos paseos, por / los más solitarios y ásperos caminos, acompañada sólo del mancebo / cautivo y del anciano Nuño, a quien el mozo había ganado la voluntad y / con quien estaba muy bien avenido. Nuño tenía además la más completa / convicción de que el mancebo no perseguía ya ni inquietaba a Leonor, / cuya honestidad estaba segura.