Los bandidos de Río Frío coverCAPÍTULO 39
CAPÍTULO 39

PARTE II

El ordenador de la victoria

CAPÍTULO 39Visible text2 paragraphs
Juliana, pues ya es tiempo que sepamos el nombre de la cocinera del platero, conocía perfectamente no sólo las costumbres sino los caprichos de su amo. Cuando el compadre Relumbrón anunciaba de palabra o por escrito su visita para el domingo, ya sabía que el platero se levantaba más temprano, anticipaba su misa en el Sagrario, volvía inmediatamente para esperar a su compadre, platicar con él a sus anchas y almorzar en seguida algo de extraordinario y apetitoso.
En esta vez Relumbrón anunció por escrito su visita en una tarjeta que recibió y leyó Juliana y la colocó en un lugar visible de la mesa.