Los bandidos de Río Frío coverCAPÍTULO 49
CAPÍTULO 49

PARTE II

En la calle de Don Juan Manuel

CAPÍTULO 49Visible text2 paragraphs
Fue Serapio, uno de los tres muchachos que, estando bien hallados en la hacienda de Arroyo Prieto, quisieron, como hemos dicho, buscar nuevas aventuras, quien contó a Relumbrón y a Lamparilla, que se hallaban justamente de paseo en la finca, el inesperado desenlace del segundo pronunciamiento de Valentín Cruz y el fin trágico de este caudillo y de su secretario el licenciado don Crisanto de Bedolla y Rangel.
Serapio fue el primero que descargó su pistola a quemarropa sobre San Ciprián y el primero también que corrió a uña de caballo, escapando milagrosamente de la primera descarga. Lo que hizo, aprovechando la confusión y la noche, fue entrar a Guadalajara y refugiarse en casa de uno de sus parientes, y allí al día siguiente supo que sus dos compañeros habían sido heridos y conducidos al hospital; que Valentín Cruz se había defendido como un valiente, trabándose una lucha personal entre él y San Ciprián, y que el licenciado Bedolla, queriendo huir sin duda, había recibido como veinte balazos en la espalda. Pasado el susto y temiendo Serapio ser perseguido, determinó volver a la hacienda, donde por lo menos tenía casa y pan seguro.