CAPÍTULO 61
PARTE II
Reos de muerte
CAPÍTULO 61Visible text2 paragraphs
La sentencia de muerte fue notificada a los reos con todas las solemnidades de estilo. Relumbrón quiso aparentar serenidad; pero no pudo y cayó en una silla, presa de una espantosa convulsión de nervios. Después se operó una reacción momentánea, púsose en pie furioso, recorriendo a grandes pasos el calabozo y maldiciendo al platero y al día en que se había asociado con él; a poco vino la debilidad y volvió a sentarse, tapándose la cara con las manos, sollozando y gritando que le dejaran ver a su hija, que no quería morir sin ser perdonado por ella y por su esposa. En la noche fue presa de la fiebre y del delirio.
Evaristo quiso hacer la última ensayada. Así que acabó de oír la sentencia, se echó a reír a carcajadas, saltó, bailó y dijo mil disparates absurdos, fingiéndose loco; pero no lo creyeron. El médico de cárceles entró a reconocerlo y declaró que todo era una farsa. Entonces se enfureció también y comenzó a proferir horrendas blasfemias contra Relumbrón, contra Cecilia y contra Lamparilla, al punto que lo amenazaron con ponerle una mordaza. Cambió de táctica, pidió humildemente perdón y dijo que tenía que hacer importantes revelaciones. No le hicieron caso. En la noche, lo mismo que el coronel, fue presa del delirio y de la fiebre.
