Explore "Los hijos muertos" by Ana María Matute on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mónica se detuvo en el umbral. Había dos murciélagos. Estaban quietos, con las alas abiertas, como pegados a la pared de cal. Parecían negros.
Mónica abrió la puerta precipitadamente. Los goznes gruñeron y entró un frío gris, húmedo. Ciegos, los murciélagos huyeron. Chocaban contra las paredes, daban tumbos. Luego, volaron hacia afuera. Hacia las cuevas que se abrían tras la casa, en la roca. Hacia el bosque, tal vez.