Explore "Los hijos muertos" by Ana María Matute on Textopian. Read with annotations and highlights.
Daniel entreabrió los ojos. Hacía rato que oía los ladridos de los perros, al través de un sueño denso, abotargante, que martilleaba sus sienes doloridas.
Por entre los párpados le entró una luz lechosa, de copa de ajenjo. La ventana abierta dejaba pasar el frío y los ladridos lejanos, como mordiscos al aire.