Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.
Laureles del triunfo, venid a ornar mis sienes: vencimos; al fin / reposa en mi seno esa Corina que el esposo, el guardián, la puerta y / tantos enemigos impedían que fuese víctima de la astucia. Aquella / victoria es digna de solemne triunfo, en que se conquista la presa sin / derramar una gota de sangre. No escalé débiles muros, ni cualquier / fortaleza con pequeños fosos, sino que una bella ha sido el premio de mi / hábil estrategia. Cuando cayó Pérgamo vencida tras un asedio de diez / años, ¿qué parte de alabanza cupo al hijo de Atreo, siendo tantos los / héroes? Pero mi gloria me pertenece del todo; ningún soldado me ayudó a / conquistarla, ningún otro puede ostentar los títulos de mi hazaña. El / éxito coronó mis bríos como jefe y como soldado; yo mismo fui el / caballero, el infante y el portabandera; el azar no intervino nada en / mis buenos sucesos, y el triunfo ha sido el galardón de mi constancia. / Yo no daré motivos a nuevas guerras. Si no hubieras sido raptada, hija / de Tindaris, no se hubiera turbado la paz entre Asia y Europa. Una mujer / armó las manos de los salvajes Lapitas y los biformes Centauros, / torpemente entregados a los excesos de la embriaguez; una mujer impulsó a / los troyanos en tu reino, justo Lalino, a lanzarse de nuevo a la feroz / carnicería de las batallas, y una mujer, en los primeros tiempos de / Roma, indujo asimismo a los habitantes a revolverse contra sus suegros. / Yo vi a dos toros que se disputaban una blanca ternera, que, como / espectadora del combate, alentaba su valor. A mí Cupido me ordenó / enarbolar la bandera de sus numerosos, secuaces, y la he conservado sin / manchas de sangre.