CAPÍTULO 9
PARTE VII
De cómo un judío llamado Castor se burlaba de los romanos
CAPÍTULO 9Visible text2 paragraphs
Así, mandó sentar en la parte septentrional aquel ingenio llamado ariete, delante de la torre, adonde un judío astuto y engañador, llamado Castor, se había escondido con otros diez soldados, después de huidos todos los otros por el gran miedo que de las saetas tenían. Habiendo éstos estado algún tiempo durmiendo armados, oyendo cómo combatían la torre, ellos se levantaban; y Castor, extendiendo sus manos, pedía el socorro y ayuda de Tito muy humilde, suplicando con voz de gran compasión que los perdonase.
Creyendo esto simplemente Tito, pensando ya que los judíos se arrepentían de la guerra, y que les pesaba por ella, mandó que sus ingenieros y máquinas cesasen, y que no tirase su gente a los que le suplicaban, y permitió a Castor que dijese lo que quería.
