CAPÍTULO 10
PARTE VII
De cómo los romanos ganaron por dos veces el segundo muro
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Ganado, pues, el segundo muro, y entrado que hubo Tito dentro, no consintió que su gente matase alguno de los que prendían, ni que quemasen las casas; antes daba tanta libertad a los revolvedores y sediciosos de la ciudad para pelear si quisiesen, cuanto prometía volver a todos sus bienes y‑ posesiones si se rendían; porque muchos suplicaban que les guardase la ciudad, y que en la ciudad guardase y‑ prohibiese que fuese destruido el Templo.
Estaba ya de antes el pueblo muy conforme con lo que él aconsejaba; pero la juventud y gente deseosa de guerra, tenían por cosa muy apocada la humanidad de Tito, y pensaban que por cobardía y poco ánimo, viendo que no podía alcanzar ni ganar lo que les quedaba de la ciudad, les proponía todas aquellas condiciones. Por lo cual denunciaron a todo el pueblo la muerte, si había alguno que osase hablar o hacer mención de rendirse a los romanos, o de tratar paz con ellos; a los que habían entrado, resistían unos por las estrecharas de las calles; otros desde sus casas, y otros que habían subido por el muro, comenzaban a pelear; con las cuales cosas fueron los que estaban de guarda muy turbados, y echáronse por el muro abajo; y dejando las torres en cuya guarda estaban, recogiéronse entre su gente.
