CAPÍTULO 15
PARTE 12: De los «Cuadernos de la cárcel»
EL MIEDO AL KERENSKISMO
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Es uno de los rasgos más notables de los años de las posguerra. Seguramente corresponde, en cierta medida, al miedo al lafayettismo en el periodo que siguió a la revolución francesa.
En torno al kerenskismo se ha formado todo un "mito negativo". Se han atribuido a Kerensky todas las cualidades negativas, las debilidades, las indecisiones, las deficiencias de toda una época histórica. No ser el Kerensky de sus respectivos países ha venido a ser la obsesión de toda una serie de jefes de gobierno. De este temor se han derivado algunas de las máximas políticas del maquiavelismo actual y de los principios críticos sobre los que se desarrolla la propaganda política de masas. ¿Pero qué hay de cierto en este temor? No se observa que uno de los elementos del kerenskismo es precisamente este miedo a ser Kerensky, o sea el hecho de que en la vida política se sustituye una orientación positiva con una negativa, se piensa más en "no hacer" que en el "hacer concreto", como obsesionados por el adversario que se siente dominar en el seno mismo de la propia personalidad. Por lo demás, no se es "Kerensky" voluntariamente, igual como la voluntad no puede evitar que se sea Kerensky. Kerensky ha sido la expresión de una determinada relación de fuerzas políticas, organizativas, militares inmediatas, que no fue creada por él y que él no logró corregir, a pesar de sus esfuerzos desesperados, tan desesperados y descompuestos que le dieron el aspecto de un Arlequín. Se ha tomado en serio el cuadro moral e intelectual de Kerensky pintado por sus enemigos como arma de lucha contra él, como medio inmediato para liquidarlo y aislarlo, y se ha hecho de él un hombre de paja absolutamente fuera del tiempo y del espacio, un típico "ilota" que mostrar a los "espartanos" para educarlos. Podría demostrarse que no es verdad que Kerensky no recurriera a las medidas de fuerza, todo lo contrario; pero quizá precisamente aquel recurso suyo a la fuerza aceleró el proceso político que acabó por arrollarlo. En realidad, Kerensky tuvo muchos éxitos relativos, y su línea política no era errónea en principio; pero esto contó poco en el conjunto de las fuerzas desencadenadas en torno suyo, que eran incontrolables por políticos del tipo Kerensky, o sea por el conjunto de fuerzas sociales de las que Kerensky constituye la expresión mas adecuada.
