Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Oh!, tú, tan hábil en poner orden y concierto en una cabellera / descompuesta y que no debías pertenecer a la humilde clase de las / sirvientas; tú, tan conocida por la sagacidad con que preparabas / secretas citas nocturnas, como ingeniosa portadora de tiernas misivas; / tú, que a fuerza de exhortaciones pusiste tantas veces en mis brazos a / la indecisa Corina, y que en medio de mis percances siempre me has sido / fiel, recibe y entrega a tu ama por la mañana las tablillas que acabo de / escribir, y triunfe tu diligencia de cualquier obstáculo. Tu corazón no / es de pedernal o duro corno el hierro, ni tu simplicidad pasa de la / medida ordinaria; y aun creo que sentiste las flechas del arco de / Cupido; defiende, pues, en mi ayuda una bandera que es también la tuya. / Si te pregunta qué hago, dile que vivo en la esperanza de obtener una de / sus noches; lo demás se lo dirá la blanda cera notada por mi mano.
Mientras hablo, la hora huye; entrégale estas tablillas en el momento, / que la veas desocupada, pon la mayor diligencia en que las lea solícita, / y observa sus ojos y su frente al leerlas, porque en su callado / semblante podrás adivinar la respuesta; ves corriendo y suplícale que / conteste largamente a mi misiva; me disgusta que la blanda cera deje / grandes espacios sin signos y prefiero que las líneas estén muy / apretadas y la vista se detenga mucho tiempo en leer lo escrito hasta el / extremo de las márgenes. ¿Mas qué necesidad hay de rendir los dedos / manejando el estilo? Que en toda la tablilla sólo aparezca esta palabra: / «Ven.» Entonces no retardaré ceñir de hojas de laurel mis tablillas / vencedoras, y suspenderlas con esta inscripción en el templo de Venus: / «Nasón consagra a Venus las fieles confidentas de sus cuitas que antes / fueron un tronco vil de acebo.»